Los distintos tipos de calefactores que podemos elegir.

Calderas, bombas de calor, suelo radiante, radiadores eléctricos… Existen diferentes tipos de sistemas de calefacción dependiendo del combustible utilizado, o de cómo se distribuye el calor en una habitación. Hoy en día, estamos hablando de todos estos sistemas y de sus ventajas y desventajas para que cada usuario pueda elegir el mejor sistema de calefacción para su hogar, oficina o supermercado.

-Calefacción eléctrica:

La electricidad se convierte en calor por medio de un dispositivo eléctrico. Así, dentro de cada calentador eléctrico, hay una resistencia eléctrica a través de la cual pasa la corriente. Esta corriente eléctrica transforma la electricidad en calor. Los calefactores eléctricos siguen este principio, con la única diferencia de que proporcionan calor a la vivienda, un ejemplo son los radiadores de universalblue.

– Sistemas de radiación:

Los más utilizados son los sistemas de radiación de suelo y techo. Funcionan con intercambiadores de calor o son alimentados por electricidad.

-Convección forzada:

Los hornos de gas, los conectores eléctricos, los acondicionadores de aire de ciclo inverso y la mayoría de los hornos móviles generalmente utilizan un ventilador que empuja el aire dentro de un horno, el cual es calentado y devuelto al exterior como aire caliente. Su desventaja es que el ventilador hace ruido cuando está funcionando, y usted debe tener cuidado si está cerca de los muebles. Generalmente se recomiendan para calentar áreas cerradas en un corto período de tiempo y deben ser tratadas con el mayor cuidado.

-Radiación (radiadores eléctricos):

Calienta los objetos antes que el aire. Generalmente es más eficaz para muchas personas que para otros tipos de personas por esta razón. No hacen ruido, pero también son peligrosos si hay objetos cerca, debido a la falta de protección contra el sobrecalentamiento y un incendio de incienso en un punto de salida.

-Calentamiento por convección:

El calor proviene de un proceso de conducción, que generalmente llega hasta el techo, lo que lo hace recomendable para calentar un ambiente cerrado. Es más seguro que otros, puede dejarse puesto durante largos períodos de tiempo sin riesgo y no hace ruido.

-Calefacción radiante.

Son muy populares y populares por su comodidad cuando se trata de calentar los hogares. Pueden ser eficientes en el uso de su energía, ayudando a reducir el consumo de energía de nuestra casa. Funcionan a través de un proceso conocido como radiación o transferencia directa de calor a una superficie fría. Están disponibles en diferentes tamaños, que se pueden dividir en dos tipos: radiadores (compuestos de uno o más paneles) y suelo radiante (más tecnológicos, pero con una mayor complejidad de instalación para las necesidades de trabajo).

-Agua para calefacción por suelo radiante:

Son las más comunes, debido a su coste. Funcionan de la siguiente manera: un calentador lleva la temperatura al agua, que se bombea desde las tuberías instaladas bajo el suelo.

Existen modelos con los que se puede ajustar la temperatura de cada habitación regulando el caudal de agua.

Su coste dependerá de la ubicación de la casa (más lejos, más cara), su tamaño, el tipo de instalación requerida, el tipo de suelo y el coste de la mano de obra.

-Suelo radiante:

No se recomienda para viviendas por su coste. Sólo se pueden utilizar durante el día.

-Electricidad radiante en el suelo:

Emite calor por debajo de la superficie del suelo. Se pueden recomendar con un tipo específico de piso que pueda retener bien el calor.

– Sistema de calefacción a gas:

Podría definirse como uno de los sistemas de calefacción más cómodos, limpios y seguros que se pueden instalar en una vivienda.

Para su instalación necesitaremos una caldera de gas conectada a un sistema de tuberías por el que fluye el agua. La caldera de gas calienta el agua que circula por el sistema de tuberías y los radiadores irradian el calor. El agua refrigerada es devuelta a la caldera a través de una tubería de retorno. Los radiadores están situados en las habitaciones de la casa. Al no producir calor ellos mismos, no emiten gases ni otras sustancias, lo que la convierte en una fuente de energía limpia y segura.

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